domingo, 8 de marzo de 2015

6ª Semana de Prácticas (02-06 Marzo )

Atípica y melancólica semana

El lunes comenzó casi como otro más, con la diferencia que empezamos algo más tarde ya que estaba agotando las horas de prácticas en el centro y aún me quedaba terminar con mi grupo, por eso decidí llegar directamente a la clase que tenía que dar. La clase fue atípica a las demás, los alumnos estaban algo revoltosos y poco centrados, quizás por ser su tercera hora seguida del lunes. En principio tenía pensado hacer ejercicios y dar la última parte del tema, pero viendo la consecución de la clase, decií continuar con ejercicios en los que colaborábamos todos. 
Ellos sin saberlo, continuamos avanzando en el temario, lo que me quedaba por dar, pero al estar tan relacionado con lo anteriormente visto, no fueron conscientes de ello. Alumnos voluntariamente salían a la pizarra y les proponía ejercicios que entre todos decidíamos como solucionarlos y a base del consenso con sus respectivas pruebas y error, terminaron sabiendo como calcular la ecuación de una recta; bien conociendo un punto y su pendiente o a partir de dos puntos.
El resto de la semana la dediqué a realizar ejercicios del último tema ya que apreciaba ciertas deficiencias en la mayoría, e incluso resolvimos dudas de ejercicios anteriores que ellos propusieron. La semana pasaba volando. Ya el miércoles me despedía de ellos hasta el examen, lo cual daba algo de tristeza.
El sentimiento se agravó el jueves, cuando mi tutor se fue de excursión y tuve que dar clase en 2º Bachillerato y acompañar a mi compañero en su examen. Dar la clase en 2º Bach.( CCSS) fue enriquecedor y muy grato. El tutor no me pidió nada, simplemente que hiciese ejercicios  del tema que estaban viendo. Nada más entrar muchos se desilusionaron pues se pensaban que tenían la hora libre, sin profe, y rogaban tener la hora para estudiar el próximo examen. Otros sin embargo, estaban expectantes a ver que le proponía.  Yo les fui muy sincera y les dije que estaba allí para hacer ejercicios tal y como me había mandado mi tutor, pero quien no quisiese se podía poner al final sin molestar a estudiar. Lo sorprendente fue como la gente se acomodaba en las primera filas, pidiendo que diese matemáticas. En un principio me sentí algo desubicada, ya que desconocía por donde iban, pero un alumno dijo de hacer el ejercicio que tenían a medias del día anterior. Fue coger tiza y empezar a explicar y la hora se pasó volando. Resolví todos los ejercicios que me pidieron, les expliqué el concepto de continuidad de una función, el por qué tienen que hacer los límites laterales y comprobar que coincide con el valor del función en dicho punto, e algunos aprendieron a integrar mientras que hacíamos ejercicios de áreas. 
Lo mejor fue al sonar el timbre, que salía y me despedía de ellos y todos aplaudían y me preguntaban por que no había hecho las prácticas con ellos. ¿Como se les puede coger aprecio en tan poco tiempo?  Eso fue enorgullecedor y más aún cuando les dije que ya me despedía del centro. Pero lo mejor vino después. Mi compañero se despedía de su grupo, tenía el examen y estuvimos los dos supervisándolo. Al finalizar, los alumnos se nos tiraban al cuello, nos abrazaban, nos besaban y nos pedían que no nos fuéramos. El final de semana fue muy enternecedor. La verdad es que aunque no fuese mi grupo, he trabajado diariamente con ellos y les he cogido mucho aprecio sobre todo a los ACINS, con los que más he trabajado y al final han superado el tema.
La nostalgia se hacía presente al final de semana, pero todavía me queda volver a examinar a mi grupo, lo cual me energizaba y me evadía de tal sentimiento. 
La semana siguiente si sería la última. :-(
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario